El número creciente de titulados en Traducción e Interpretación ha supuesto un notable y previsible aumento en la competencia. Así pues, es lógico también que, de cara a su incorporación al mercado de trabajo, su perfil profesional se haya diversificado, en la medida en que se trata de egresados que pueden y deben asumir otras funciones en el proceso editorial. Entre éstas, y cada vez más, se encuentra la de corrector. En este trabajo se considera esa función en relación con las nociones de norma y estilo.