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<title>Cuadernos de la Cátedra Miguel de Unamuno, 1995, Vol. 30</title>
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<title>Miguel de Unamuno. «El destino de España y la universalidad de su habla» (Historia de un texto)</title>
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<description>Un día me comprometí en recuperar las cartas que Unamuno había escrito, con el propósito de publicar, con el tiempo, su Epistolario. A lo tonto a lo tonto, pasan ya de las dos mil las que tengo recogidas. En ellas están las claves todas para conocerle, estudiarle y analizarle.
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<dc:date>1995-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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<title>Sobre una cuestión disputada: la fecha de «El custión de Galabasa», de Unamuno</title>
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<description>Aparentemente intranscendentes e insignificantes, los problemas de datación. precisa y concreta, de las obras de los autores, pueden encerrar un alto valor significativo: obligan a nuevos planteamientos, retrasan o adelantan problemáticas, lanzándonos en otras direcciones provocan nuevas pesquisas, nos dan, en suma, a conocer, con mayor finura, las evoluciones de un autor, sobre todo si se trata de una personalidad compleja ante la que toda cautela o matización es poco. He aquí uno de esos problemas.
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<dc:date>1995-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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<title>Unamuno, Picasso y «Arte Joven»</title>
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<description>Dentro de la abundantísima, interminable y, en ocasiones, reiterativa bibliografía picassiana, resultan escasos los trabajos que intentan aproximarse y profundizar en sus contactos con los escritores de la generación del 98. Sus críticos y biógrafos así como la historiografía del arte moderno, a la hora de tratar su época juvenil apenas han reparado en el hecho de que Picasso en un momento clave de su vida —el tránsito entre los diecinueve y los veinte años, el período que media entre sus dos primeros viajes a París y antes de su exposición importante en Vollard—, estuvo en Madrid y convivió durante unos meses con los Baroja (Pío y Ricardo), el futuro Azorín, Valle Inclán, Maeztu y una pléyade de escritores de segundo orden que formaban la redacción de Arte Joven.
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<dc:date>1995-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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<title>Saber y creer en «Del sentimiento trágico de la vida en los hombres y en los pueblos»</title>
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<description>En esta obra, Unamuno, al referirse a un aspecto central de la fisofía kantiana, afirma que el hombre y filósofo Kant tuvo que reconstruir en su filosofía práctica lo que había destruido el proceder analítico de su filosofía teórica, tuvo que dar, en fin, «el salto inmortal de una a otra crítica» l . El problema kantiano que Unamuno tiene presente al comienzo de S.T.V. no es otro que la construcción filosófica de los postulados de la razón práctica: la ley moral —la inmortalidad del alma— Dios.
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<title>Miguel de Unamuno y los anarquistas catalanes</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/72774</link>
<description>En este trabajo me propongo hacer una especie de estado de la cuestión de un tema que hasta la fecha la crítica ha tratado de una manera aislada o tangencial, esporádica o fragmentaria y nunca de forma global o monográfica. Y tiene, sin embargo, una importancia considerable ya que, aparte de la primeriza amistad de Narcís Oller con Unamuno, es por la vía anarquista, combinada también con el talante del grupo de «L'Aven4», que Unamuno se introduce en Cataluña. También quiero manifestar desde el principio que, tal como indica el título, el contenido del artículo liga más con personas concretas que no con conceptos o situaciones. Para hacer esto último, sería necesario vaciar la temática anarquista que aparece en muchas cartas de catalanes dirigidas a Unamuno entre los años 1896-1899, tarea que escapa de los propósitos y objetivos iniciales.
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<dc:date>1995-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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<title>En torno a las lecturas historicistas del primer Unamuno</title>
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<description>Este trabajo no pretende descubrir todas las posibles lecturas e ideologías que influyeron en D. Miguel, sino tan sólo —lo que no es poco— contribuir al imprescindible conocimiento de las lecturas que dejaron huella en su concepción histórica, la base que nutrió lo que puede denominarse, sin lugar a dudas, la filosofía de la historia del primer Una unto. Trabajo que presento como fruto de varios años de dedicación al conocimiento de este pensamiento, bajo el análisis detallado de muchos ejemplares que conserva la Casa-Museo Unamuno, y de otros —con rasgos del propio Unamuno— dispersados por las bibliotecas de Fiolosofía, Filología, Historia ..., de la Universidad de Salamanca.
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<dc:date>1995-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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<title>Eso Anthropos. Claves para la comprensión de la fe en don Miguel de Unamuno</title>
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<description>Araíz de la inclusión, en decreto firmado por Arturo de Jorio, notario, el 30 de enero de 1957, de Del sentimiento trágico de la vida y La agonía del cristianismo en el índice de libros prohibidos, arreció en España una violenta polémica cuyos portavoces fueron diversos periódicos nacionales. Con los títulos de tres escritos que, en dicho año, vieron la luz pública en Las Palmas puede restituirse lo que Unamuno fue en vida y ha seguido siendo en el acontecer intelectual, político y, sobre todo, religioso, español. El primero fue el editorial del Diario de Las Palmas que, con el título Siempre Unamuno, atacaba el 19 de febrero la condenación de Don Miguel por el Santo Oficio. A esta apología del rector salmantino replicaba el periódico Falange el 7 de marzo con el artículo Unamuno, nunca firmado por el juez municipal Gabriel de Armas. Por último, el 11 de marzo el Diario de Las Palmas expresaba su voluntad de dar por zanjada la discusión, a la que se habían añadido otros periódicos, en el artículo ...Y sigue Unantuno.
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<dc:date>1995-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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<title>Unamuno, la voz de la conciencia agónica: radiografía de un hombre de acción</title>
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<description>Unamuno..., alma rebelde y heterodoxa, vehemente y contradictoria, es hoy, como ayer y mañana, imagen nebulosa esculpida en la densa niebla del recuerdo. Palabra radicalmente problemática y paradójica la de este personaje poliédrico devorado por la tensión agónica de los extremos. Entregado en cuerpo y alma al juego peligroso de la razón y la vida —él que fue tan apasionado irracionalista, abrasado en el delirio de su propia individualidad radical—, probablemente ninguna de las nociones al uso que sirven para describir las etapas que definen la densa y abigarrada biografía de su pensamiento se ajusta completamente a su evolución y desarrollo personales auténticos.
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<dc:date>1995-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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<title>Índice</title>
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<dc:date>1995-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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<title>La Tía Tula y La Sonata de Kreutzer</title>
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<description>Se han rastreado, por lo menos en parte, las múltiples influencias de La Guerra y la Paz (1862-69) de Tolstoi sobre Paz en la Guerra de Unamuno (Marcilly: Oostendorp; Franz, Unamuno's). No ha de sorprendernos esta influencia en vista de que el mismo Unamuno incluyó a Tolstoi entre sus «mejores maestros» (García Blanco. En torno 473), los que desempeñaron el papel decisivo en su formación como pensador. poeta y novelista. Pero la reacción unamuniana al maestro Tolstoi no fue nunca una admiración; es más, con el pasar de los años la reacción de Unamuno se vuelve ambigua y a veces negativa («El egoísmo de Tolstoi» 1915], Unamuno. Obras Completas 4:1397-99); entrevista con Bogdan Raditsa 1928], González Martín 127). La confirmación de esta mezcla de admiración y repulsión se puede ver en La tía Tula (1921), novela donde se perciben no sólo inconfundibles huellas de La Sonata de Kreutzer (1889) de Tolstoi, sino la simpatía que siente Unamuno por la teología tolstoyana y la antipatía que demuestra por las conclusiones prácticas a las cuales esta teología puede llegar.
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<dc:date>1995-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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<title>El destierro (1924 - 1931)</title>
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<description>Pronto quedó claro que Primo de Rivera había cometido un grave error al desterrar a una figura de la importancia pública de Unamuno. Como muy gráficamente señalaría Ramón Pérez de Ayala sirviéndose de una célebre frase histórica totalmente adecuada para la ocasión: «Eso ha sido peor que un crimen; ha sido una tontería». Unamuno, desde el primer momento se aprovechó de esta circunstancia para asumir con total conciencia el papel de víctima, de desterrado, y lograr con ello una gran resonancia internacional en la lucha contra la dictadura.
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<dc:date>1995-01-01T00:00:00Z</dc:date>
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