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<title>Azafea, 1985, Vol. 1</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68564</link>
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<pubDate>Wed, 22 Apr 2026 19:01:25 GMT</pubDate>
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<title>Los principios de la moral y la doctrina positivista. Discurso que presenta a los ejercicios del Doctorado en Filosofía y Letras</title>
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<description>Urbano González Serrano (1848-1904) es una figura desconocida de la reciente historia de nuestro país, y su extensa obra ignorada dentro del actual pensamiento filosófico y científico español. En los estudios hechos sobre la época, o sobre personajes contemporáneos suyos, se hacen referencias a él como mera comparsa, o coro, que sirven de telón de fondo de estrellas más importantes. Es hora de que se reivindique su obra pues ya tenemos al menos una serie, aunque no muy grande, de trabajos publicados sobre él. Junto con otros miembros de su generación, contribuyó al progreso de la filosofía española a fines del siglo xix en los campos de la Etica, la Sociología y, especialmente, la Psicología. González Serrano creyó en el papel renovador de la filosofía, basada en la razón y la verdad, como instigadora del desarrollo científico y social de una España encerrada en sus anquilosadas estructuras; defendió la libertad y neutralidad en el ejercicio de la profesión docente, desligada de todo poder arbitrario y dogmático; fue enemigo de todo tipo de intransigencia y sectarismo.
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Miseria y grandeza de la Filosofía en la Enseñanza Media</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68793</link>
<description>A nadie se le enseña nada (y esa es la misión del filósofo) si se le dice que cada época tiene su filosofía, y cada filosofía su época; hoy no estamos para las bromas de Hegel o de Marx, y sí para las cosquillas de Nietzsche o de Gorgias. Nos guste o no, después de Augusto Comte hemos perdido la inocencia metafísica y las escuelas el candor antropológico. Hubo, en efecto, un primer estadio judeo-greco-cristiano —teónomo— que se quebró en su encanto para desencantarse I reencantar se en un segundo estadio o más autónomo que teónomo (desde el Renacimiento hasta el último maestro de la sospecha), y finalmente estamos más allá del desencanto y del reencanto, en un clima de manfutismo y de desprecio de los valores que pretendan presentarse como objetivos. En este estadio nada asusta. Ogros de ayer pasan por hermanitas de la caridad hoy: Marx por machista; Freud por conservador; los anarquistas por moralistas; el progreso por ingenuidad; la civilización industrial por barbarie; el proletariado por clase aburguesada; la ética por cosmética; el trabajo por noción calvinista; la politica por oficio lucrativo; la libertad por anomia.
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>El sentido teologal de la filosofía de Zambrano</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68792</link>
<description>La reciente obra de Zubiri El hombre y Dios pone de actualidad la obra de María Zambrano El hombre y lo divino, publicada en 1955 y que tantos puntos de coincidencia tiene con aquélla, no sólo por la semejanza del título, sino principalmente por el contenido y por el modo de enfocar un idéntico problema. Ambos se sitúan en una perspectiva intramundana en el estudio del problema de Dios, que es visto en y desde el hombre. «La filosofía se logrará —dice Zambrano— así en esa su pretensión primera: ser un saber desde el hombre, propio del hombre. El habitante de este mundo podía ahora mirarlo todo —"teorizar"—, también el cielo, o ante todo el cielo, si se quiere.
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Ortega, psicólogo y la superación de sus maestros</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68791</link>
<description>En noviembre de 1915, Unamuno celebró que hubiera surgido en España un interés por el examen filosófico de los problemas de la conciencia. Había asistido a «una conferencia sobre Filosofía de una serie tendiente a mostrar la diferencia entre la Psicología y la Lógica, que las da Ortega, y levanta el ánimo ver la cantidad y la calidad de los oyentes». No parece imposible que Unamuno hubiese escuchado parte del curso público de quince lecciones de psicología, dadas por Ortega en el otoño de 1915 y en el invierno de 1916. Curso cuyo texto incompleto había de salir publicado en 1982 con el título que le puso Paulino Garagorri, Investigaciones psicológicas. Garagorri reconocía la importancia del curso para aclarar la evolución filosófica de Ortega, pues en sus lecciones anunció su «superación del idealismo o subjetivismo». No sospechaba Garagorri, sin embargo, que el curso había de esclarecer además lo que entendía Ortega por el concepto de «superación ». Hasta ahora, la imposibilidad de saberlo ha hecho inciertas las relaciones de Ortega con sus fuentes idealistas.
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Caramuel en Alemania y Austria (1644-1654)</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68790</link>
<description>Caramuel es nombrado por el rey de España Felipe IV abad del monasterio cirterciense de Disenberg, sito en la provincia del Palatinado inferior del Rhin bajo dominio español y diócesis de Maguncia. Y parte de los Países Bajos para Kreuztnach el 9 de febrero de 1644. La provincia estaba bajo las órdenes de un gobernador —el conde Rebolledo— subordinado al Gobernador General de Flandes —Francisco de Melo—, y la diócesis estaba regida por. el arzobispo, y Príncipe Elector, Anselmo Casimiro. A la abadía estaban sujetas las ciudades de Frankendal, Sobernheim y la propia Disenberg. La guerra de los Treinta Años había dejado de esta rica abadía poco más que unas ruinas, y entre sus religiosos y feligreses había echado buenas raíces del calvinismo.
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Reformas en la Facultad de Artes Salmantina. Período renacentista</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68789</link>
<description>Cambios institucionales en el plan de estudios de la Facultad de Artes de Salamanca.
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Popper en Madrid</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68788</link>
<description>Aún en nuestros días es fácil comprobar la existencia de filósofos, y también de científicos, que creen que los límites de la razón se identifican con los de su propia concepción del mundo. Desgraciadamente, el ocultamiento y la tergiversación de datos es, todavía hoy, una práctica usual. Actitud que no es más que la vertiente práctica de una postura intelectual dogmática e intolerable. Por eso resulta estimulante encontrar un hombre cuya vida y pensamiento podría definirse como la antítesis del dogmatismo, un pensador dispuesto a defender las ideas por su fecundidad y no por su adecuación al saber establecido. Un autor que supedita la certeza a la audacia en la construcción de teorías, un hombre sin miedo a equivocarse, pues para él, son las teorías más audaces, incluso las erróneas, las que nos enseñan. Nadie está libre de cometer errores; lo grande es aprender de ellos. Este ejemplo ha sido para los filósofos y científicos del siglo xx, K. R. Popper. Como reconocimiento a sus valiosas aportaciones a la historia del pensamiento se celebró en Madrid, del 6 al 9 de noviembre de 1984, un simposio internacional sobre su obra.
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Carlos Díaz y Fernando Savater. Una reflexión sobre el controvertido fundamento de la Ética</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68787</link>
<description>Voy a tratar de discutir aquí las concepciones contrapuestas que, sobre la ética, tienen dos filósofos españoles actuales: Carlos Díaz y Fernando Savater. Es viejo ya este problema. Se trata de la conocida disputa entre autonomía y heteronomía. Los defensores de la libertad a ultranza rechazan todo atisbo de trascendencia religiosa, mientras que los opuestos pliegan su libertad a la norma divina. «Si Dios existe el hombre no puede ser libre»; dicen unos. «Si el hombre fuera dejado a su libre arbitrio, aquello de "homo homini lupus" llegaría a ser una desgarradora y última realidad».
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Diderot en España: una revisión crítica</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68786</link>
<description>Es un hecho incuestionable que, para bien o para mal, en los modos de funcionamiento de la crítica histórica, literaria o artística se ha consolidado ya, un auténtico lugar de privilegio, el mecanismo de los Centenarios y demás conmemoraciones. En el seno de una sociedad presuntamente tecnológica, que se considera a sí misma como el paradigma de la racionalidad, el investigador en ciencias sociales parece obligado a sentir un cierto sonrojo y culpable por su dedicación a disciplinas «inútiles», y a menudo sólo se atreve a dirigirse al público cuando un acontecimiento exterior (un Centenario) otorga a su osadía la justificación de la efemérides. Al mismo tiempo, las grandes empresas de la comunicación se suelen sentir en tales ocasiones más predispuestas a conceder sus valiosos medios, dado que han conseguido que un Centenario, sea de lo que sea, aumente ipso facto sus ventas. De ahí también la curiosa búsqueda de tres pies al gato a la que estamos asistiendo ya en ocasiones cuando no se puede esperar a que se cumplan verdaderos períodos de cien años y celebramos entusiastas el «480 aniversario de...».
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Publicaciones sobre G. W. Leibniz en revistas españolas desde 1970 a 1984</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68785</link>
<description>Leibniz es uno de los personajes de la Historia de la Filosofía más precoces, más dotados y que más ha escrito. Sin embargo, no es tan conocido, ni tan estudiado como merece su obra. Leibniz (1646-1716) a sus 15 años había leído ya a los clásicos griegos y latinos, a autores medievales y conoce a Descartes, F. Bacon, Campanella, Kepler y Galileo, prácticamente contemporáneos suyos. El grado de penetración que ha conseguido a esa edad es envidiable y extraño. Gran parte de esta formación es autodidacta. Su primera obra la escribe en 1663, De principio individui, por tanto, a sus 17 años. Conoció y tuvo relación epistolar con la práctica totalidad de los personajes más importantes de la época, tanto políticos como, y especialmente, filósofos y científicos.
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Influencia de la medicina árabe en la medieval castellana</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68784</link>
<description>El estudio de los textos médicos redactados en lengua castellana que comienzan a aparecer en los siglos xin y xiv y de los cuales dan fe manuscritos del xv conservados en numerosas bibliotecas, pone de manifiesto la extraordinaria influencia de la Medicina Arabe en la castellana medieval. Influencia que, traspasa el campo conceptual propiamente médico y aflora en la sistematización de los conocimientos, organización de las partes, morfología, sintaxis y, de una manera profusa, en el léxico.
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Jorge Santayana y sus vínculos humanos en Avila. Breve recopilación epistolar</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68783</link>
<description>Es, hasta cierto punto, conocida la vinculación abulense de Santayana. Se sabe que aquí pasó su infancia a partir de los dos años; se conocen también, en etapas posteriores, sus frecuentes escapadas veraniegas para ver a su padre primero y a sus hermanas después, especialmente a su hermana Susana que aquí casó y proporcionó finalmente al filósofo una verdadera familia hasta el final de sus días. Poco se ha profundizado, sin embargo, sobre el alcance real de esta influyente vinculación y sobre la cualidad particular de este sustrato abulense.
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>La obra lógica de Agustín de Esbarroya (c. 1495-1554)</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68782</link>
<description>Nace en Córdoba por 1495. Su padre, el genovês Luciano de Sbarroya, emigrado a España, contrae matrimonio en Córdoba con Francisca de Silva y tuvieron numerosos hijos, disfrutando de una posición económica y social elevada. Agustín entra de religioso dominico en el convento de San Pablo de Córdoba por 1515, destacando mucho en los estudios. El año de 1523 marcha a Sevilla de colegial de Santo Tomás, que acababa de fundar fray Diego de Deza. El 6 de marzo de ese año toma la prebenda de colegial, y en septiembre de 1525 es elegido colegial perpetuo. En el marco de Santo Tomás de Sevilla transcurre su vida desde 1523 a 1554. Primero fue profesor de Súmulas y Lógica y después de teología. En 1550 fue nombrado regente del colegio de Santo Tomás, que ya tiene rango de Universidad, muriendo en Córdoba el 10 de agosto de 1554.
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Los 'Dialogi' de Pedro Alfonso: tradición manuscrita e impresa</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68781</link>
<description>Con la presente publicación —aparte del interés histórico inherente a la misma— queremos anunciar la próxima aparición de la obra intitulada Biblioteca bíblica ibérica medieval, relativa a comentaristas bíblicos del medioevo hispano y primer volumen de otra obra más amplia: Nomenclátor de autores medievales españoles. Este «nomenclátor» consiste fundamentalmente en un repertorio de los numerosos autores (muchas de ellos prácticamente olvidados) pertenecientes a nuestro medioevo cultural: traductores, especialmente de la escuela de Toledo; teólogos, filósofos, juristas y, en general, autores que dedicaron sus esfuerzos al estudio de temas relacionados con las ciencias del espíritu; humanistas cristianos y personajes colindantes o conexos con el teólogo, así como escritores musulmanes y judíos de entre los más significativos en razón de la magnitud de su obra o por sus interferencias con autores y temas cristianos. Cabe añadir que el citado «nomenclátor» se refiere a los autores de la Península Ibérica en general; es decir, tanto a los autores españoles como a los autores portugueses.
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>La primera recepción del pensamiento de Ibn Rusd (Averroes)</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68780</link>
<description>El pensamiento islámico no concluye con Ibn Rusd, lo que con él termina son los falãsifà, los pensadores musulmanes que se sienten herederos de la tradición filosófica helénica. La actitud del Islam ante Ibn Rusd, casi hasta nuestros días, fue semejante a la que el famoso süfi andalusí Ibn 'Arabï tuvo ante el gran filósofo cordobés, con el que se entrevistó siendo el místico muy joven (*). Así, recorrer las huellas del pensamiento, y aún del simple nombre de Ibn Rusd, entre los siglos XIII al XIX en el mundo islámico es uno de los más difíciles y descorazonadores esfuerzos.
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<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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<title>Presentación</title>
<link>http://hdl.handle.net/10366/68778</link>
<pubDate>Tue, 01 Jan 1985 00:00:00 GMT</pubDate>
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