| dc.description.abstract | La discriminación de la mujer en los países desarrollados se ha reducido a pasos agigantados durante los últimos cien años: el derecho al voto, el acceso a trabajos que estaban reservados a los hombres, las conquistas de la educación universitaria son, entre otros, algunos ejemplos de ello. Sin embargo, en los países en vías de desarrollo persisten prácticas sociales y a veces culturales que fomentan tipos de discriminación que repercuten en el desarrollo integral de las mujeres. Uno de ellos es el difícil acceso a la educación que aún está presente en varias generaciones, por distintos factores como: bajos ingresos económicos, matrimonio y maternidad a temprana edad, nivel de educación de los progenitores entre otros; situación que alimenta un círculo social de inequidad y desigualdad para las mujeres que en estas condiciones de desventaja social, son en muchos casos jefas de hogar afectando directamente a sus hijos y a la economía familiar que en muchos casos depende únicamente de la madre.
En este contexto se establece el problema de investigación: existen mujeres con limitado acceso a la educación formal de tres grupos étnicos: mestizo, afrodescendientes y quichua de los cantones Ibarra y Urcuquí, lo cual las limita en su desarrollo personal, familiar y social porque además son jefes de hogar con un promedio de 4 hijos que están a su cargo. | es_ES |