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Título
La masculinidad en el tango rioplatense
Autor(es)
Director(es)
Palabras clave
Tesis y disertaciones académicas
Universidad de Salamanca (España)
Tesis Doctoral
Academic dissertations
Tango
Masculinidad en la música
Clasificación UNESCO
6203.06 Música, Musicología
5101.03 Danzas, Fiestas
7207.01 Filosofía de la Cultura
Fecha de publicación
2021
Resumen
[ES]Julio Sosa aseguraba que el tango es macho. Osvaldo Pugliese decía que el bandoneón tenía un timbre muy varonil. El cine, la radio y en general el mundo entero intentaron hacer de Carlos Gardel un icono masculino, el Don Juan del tango. Casi quinientas letras del tango de las décadas de 1920 y 1930 nos convencieron de que el género popular rioplatense se había gestado entre compadritos valientes que alardeaban de sus conquistas amorosas y de su coraje. Los intelectuales más relevantes de la literatura argentina fabularon con este mundo legendario —aunque “basado en hechos reales”— en el que
una población mayoritariamente masculina habitaba los suburbios de ambas orillas del Río de la Plata.
Lo que recoge el párrafo anterior podría ser un muy breve resumen de los pasos que hemos dado en el desarrollo de esta Tesis Doctoral. Hemos recorrido, por tanto, en este trabajo, un camino que comienza a finales del siglo XIX y llega al siglo XXI, haciendo paradas en la década de los veinte y treinta, —la Edad de Oro del tango, cuyo mayor exponente fue Carlos Gardel—, en la década de los sesenta con la figura de Julio Sosa, para terminar en el tango que se baila actualmente en todo el mundo. Lo que hemos pretendido en este trabajo es mostrar el hilo que une todas esas diferentes etapas y que le aporta al tango unos rasgos que lo distinguen de cualquier otro tipo de música popular. Para ello hemos partido de los diferentes modos de contar la historia de este género musical y, de una manera muy particular, del cuadro coreográfico de El Chúcaro titulado Del gaucho al compadrito y hemos escogido este documento por dos motivos. El
primero es que Santiago Ayala, el Chúcaro, además de haber sido uno de los más importantes —si no el más importante— bailarín folclórico de Argentina, era un gran estudioso de todas las danzas del país, incluido el tango. Ya hemos dicho que no era milonguero y no frecuentaba los ambientes de tango,
pero conocía perfectamente la danza. El segundo motivo por el que hemos establecido esta coreografía como marco de nuestra investigación es que se basa en la transición entre dos figuras masculinas, el gaucho y el compadrito. Nuestro principal objetivo era demostrar que lo que verdaderamente hace del
tango danza un género absolutamente carismático es la masculinidad que impregna sus gestos, su vestimenta, muchas de sus letras y también muchas de sus interpretaciones. Por ello fue muy importante para nosotros hallar esta propuesta que, en primer lugar, apoyaba nuestra tesis de que la figura
masculina, o la visión que se tenía de ella, fue fundamental en el desarrollo estético del tango. Además, nos resultó una herramienta muy útil para organizar el material con el que queríamos configurar nuestro itinerario
estético.
URI
DOI
10.14201/gredos.148547
Aparece en las colecciones
- TD. Humanidades [737]
- PDF. Filosofía [81]













