Zur Kurzanzeige

dc.contributor.authorEscandell Montiel, Daniel 
dc.date.accessioned2023-01-31T09:02:41Z
dc.date.available2023-01-31T09:02:41Z
dc.date.issued2022-10-13
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/10366/151471
dc.description.abstract[ES]En los primeros compases de la informática, se consideró que la programación era una profesión orientada a mujeres. Los sesgos machistas vieron en eso de picar código un trabajo repetitivo y menesteroso, ideal para ellas. Cuando se empezó a apreciar la creatividad inherente al proceso intelectual que conlleva crear código informático, se estimó que podía ser un trabajo propio de los hombres. Desde entonces, pese a las aportaciones históricas de mujeres como Ada Lovelace, Lynn Conway o Hedy Lamarr en diferentes áreas de la informática, los prejuicios se han mantenido hasta nuestros días y son todavía hoy pocas las mujeres que apuestan por este mundillo (afortunadamente, con esfuerzos para revertirlo y grandes excepciones).
dc.description.sponsorshipMCIN/ AEI /10.13039/501100011033es_ES
dc.format.mimetypeapplication/pdf
dc.language.isospaes_ES
dc.subjectLiteratura digitales_ES
dc.subjectLiteratura femeninaes_ES
dc.titleLa escritura digital tiene nombre de mujeres_ES
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/articlees_ES
dc.relation.publishversionhttps://theconversation.com/la-escritura-digital-tiene-nombre-de-mujer-190955es_ES
dc.relation.projectIDPID2019-104957GA-I00es_ES
dc.rights.accessRightsinfo:eu-repo/semantics/openAccesses_ES
dc.journal.titleThe Conversationes_ES
dc.type.hasVersioninfo:eu-repo/semantics/publishedVersiones_ES


Dateien zu dieser Ressource

Thumbnail

Das Dokument erscheint in:

Zur Kurzanzeige