Compartir
Título
Las cartillas para aprendices del ámbito sanitario del siglo XVIII como fuentes lexicográficas: las obras de Ambrosio de Almunia y Francisco Brihuega
Autor(es)
Palabras clave
aprendices ámbito sanitario
siglo XVIII,
Ambrosio de Almunia
Francisco Brihuega
cirujanos y boticarios
materiales lexicográficos
Fecha de publicación
2014
Editor
Universidad de La Coruña, Anexos de Revista de Lexicografía
Citación
Gutiérrez Rodilla, B. M. (2014). Las cartillas para aprendices del ámbito sanitario del siglo XVIII como fuentes lexicográficas: las obras de Ambrosio de Almunia y Francisco Brihuega. En: Garcés Gómez, M. Pilar, Bargalló Escrivà, María y Garriga Escribano, Cecilio (eds.): «Llaneza»: estudios dedicados al profesor Juan Gutiérrez Cuadrado, La Coruña: Universidad de La Coruña, Anexos de Revista de Lexicografía, 23: 507-517.
Resumen
A lo largo del siglo XVIII ―siglo en el que se crean los Reales Colegios de Cirugía y cuando la farmacia consigue su independencia definitiva de la medicina― se publicaron en España diversos textos, cuya finalidad era claramente docente o instructiva, destinados a personas que aspiraban a desempeñar cometidos diversos en el ámbito sanitario: cirujanos, comadronas, boticarios, etc. Tanto en el caso de los cirujanos como en el de los boticarios tales textos recogían los conocimientos teóricos que debían poseer aquellas personas que aspiraban a superar el examen que les facultaría para desempeñar legalmente la profesión en buena parte del territorio. Esos exámenes, que debían rendirse ante el Protomedicato, constaban de una parte teórica y una práctica. Esta última la adquirían los aprendices trabajando durante varios años al lado de un cirujano o un boticario. En cuanto a la teórica, había que conocer las obras más relevantes relacionadas con la profesión, lo que para ellos entrañaba cierta dificultad, tanto por la complejidad de muchos de los conceptos que tales obras allegaban como por el problema lingüístico que podían suponer, particularmente cuando esas obras estaban redactadas en latín. Con el fin de facilitarles la tarea algunos autores decidieron elaborar libros sencillos, de los que ya había algún precedente en el siglo XVII, como la Médula de Cirugía y examen de cirujanos de Manuel de Porras, publicada en 1691, que consiguió diez ediciones posteriores o el Examen de Boticarios de Esteban de Villa, aparecido en 1632, con una segunda impresión en 1698. Obras sencillas, como decimos, que siguiendo habitualmente el esquema de preguntas y respuestas ―para favorecer el aprendizaje memorístico― presentaban los conocimientos necesarios para aprobar el examen. Entre estas que se componen durante el siglo ilustrado se encuentran el Porras ilustrado y cartilla de examen para cirujanos latinos y romancistas de Ambrosio de Almunia, que vio la luz en 1732 con otra edición al año siguiente o el Examen Pharmaceutico, Galénico-Chímico de Francisco Brihuega, publicada en Madrid en 1761, con dos ediciones posteriores. Estas dos son las que nos interesan aquí por albergar los materiales lexicográficos de que nosotros nos ocupamos. Throughout the 18th century - the century in which the Royal Colleges of Surgery were created and when pharmacy achieved its definitive independence from medicine - various texts were published in Spain, the purpose of which was clearly teaching or instructive, aimed at people who aspired to to perform various tasks in the health field: surgeons, midwives, apothecaries, etc. Both in the case of surgeons and apothecaries, such texts included the theoretical knowledge that those people who aspired to pass the exam that would entitle them to legally carry out the profession in a large part of the territory should possess. These exams, which had to be taken before the Protomedicato, consisted of a theoretical and a practical part. The latter was acquired by apprentices working for several years alongside a surgeon or apothecary. As for the theoretical, it was necessary to know the most relevant works related to the profession, which for them entailed a certain difficulty, both because of the complexity of many of the concepts that such works contained and because of the linguistic problem that they could pose, particularly when Those works were written in Latin. In order to make their task easier, some authors decided to prepare simple books, for which there was already some precedent in the 17th century, such as the Médula de Cirugía y Examinación de Surgeons by Manuel de Porras, published in 1691, which received ten subsequent editions or the Apothecary Exam by Esteban de Villa, appeared in 1632, with a second printing in 1698. Simple works, as we say, that usually following the question and answer scheme - to promote rote learning - presented the necessary knowledge to pass the exam . Among these that were composed during the illustrated century are the Illustrated Porras and examination booklet for Latin and Romance surgeons by Ambrosio de Almunia, which was published in 1732 with another edition the following year or the Pharmaceutic, Galenic-Chemical Exam by Francisco Brihuega, published in Madrid in 1761, with two subsequent editions. These two are the ones that interest us here because they house the lexicographic materials with which we deal.
URI
ISBN
978-84-9749-594
DOI
10.17979/spudc.9788497498012.507
Versión del editor
Aparece en las colecciones
- IEMYR. Monografías [134]
Ficheros en el ítem
Tamaño:
162.1Kb
Formato:
Adobe PDF













