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Título
Manejo de la fatiga relacionada con el cáncer, revisión sistemática y metaanálisis. Intervención psicológica y rehabilitación funcional
Autor(es)
Director(es)
Palabras clave
Tesis y disertaciones académicas
Universidad de Salamanca (España)
Tesis Doctoral
Academic dissertations
Cáncer
Oncología
Rehabilitación
Clasificación UNESCO
3201.01 Oncología
Fecha de publicación
2024
Resumen
[ES] El cáncer “es una enfermedad por la que algunas células del cuerpo se multiplican sin control y se diseminan a otras partes del cuerpo”(1). La palabra cáncer es un término que engloba doscientos tipos de enfermedades, algunas de ellas pueden llegar a tener causas, evoluciones y tratamientos diferenciados, por lo que son consideradas afecciones independientes. Sin embargo, comparten el mismo proceso desde su aparición, es decir, en todos los casos las células cancerígenas alcanzan el poder de multiplicarse y se propagan sin control por todo el organismo (2). La OMS estimó que en el año 2021 se diagnosticaron unos veinte millones de cánceres en el mundo (3). Por su parte, los datos que presenta la Asociación Española contra el Cáncer (AECC, en adelante) en nuestro país, para el mismo año, establecen una cifra de 285.530 casos (4). Se estima que en 2024 se alcanzarán los 286.664 casos, según los cálculos de REDECAN (5, 6).
Con estas cifras, es fácil entender que el cáncer es un problema sanitario actual de primer orden en los países desarrollados, además de una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en el mundo (5) y se prevé que el número de nuevos casos aumente aproximadamente en un 70% en los próximos veinte años. Actualmente se estima que al 39 % de las personas se les diagnosticará algún tipo de cáncer a lo largo de su vida (7, 8).
Siguiendo con España la situación es similar: en los últimos veinte años el número de tumores ha experimentado un crecimiento constante, no solo por el aumento de la población, sino también debido a las estrategias de detección precoz, en fases tempranas de la enfermedad y al aumento de la esperanza de vida de la población general. Además, los nuevos tratamientos son cada vez más eficaces y menos tóxicos, a la vez que han conseguido aumentar la supervivencia (5, 6, 9).
Tradicionalmente las principales modalidades terapéuticas utilizadas, solas o en combinación, en el tratamiento del cáncer son: la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia, la hormonoterapia y la terapia inmunológica. La más apropiada en cada caso se determina en función de los objetivos planteados con el tratamiento, del tipo de tumor y su extensión, así como de las condiciones del paciente y su estado funcional, edad o patologías concomitantes.
A pesar del gran despliegue de profesionales que intervienen en este proceso, hay secuelas del tratamiento, como fatiga, náuseas, dolor, astenia, linfedema, pérdida de la masa muscular, osteoporosis o dolor articular, que dificultan la total reinserción en las actividades de la vida diaria.
Recientemente, los grandes avances en el tratamiento de las neoplasias ofrecen la posibilidad de utilizar nuevas terapias: unas dirigidas a las estructuras celulares dañadas, otras a las proteínas necesarias para el crecimiento celular; las hay también que bloquean el proceso de angiogénesis y eliminan únicamente las células que producen la enfermedad, respetando las células normales. Aun así, todavía queda mucho por avanzar, por eso es preciso seguir utilizando, en muchas ocasiones, tratamientos convencionales para conseguir erradicar la enfermedad, lo que conlleva soportar sus efectos secundarios no deseados, algunos de aparición temprana, como las alteraciones
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gastrointestinales o de médula ósea, y otros, tardía, como puede ser el caso de la neurotoxicidad (10).
URI
DOI
10.14201/gredos.160277
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