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Título
Población, migraciones y construcción nacional en América Latina
Autor(es)
Palabras clave
Nacionalismo
Nación
América Latina
Demografía histórica
Identidad
Clasificación UNESCO
5504.02-1 Historia Contemporánea. Área Americana
5203.04 Demografía Regional
Fecha de publicación
2022
Editor
COMARES
Citación
MIRA DELLI-ZOTTI, Guillermo (2022), "Población, migraciones y construcción nacional en América Latina" en MARIANO ESTEBAN DE VEGA y RAÚL MORENO ALMENDRAL (COORDS.), ¡Viva la Patria! Nacionalismo y construcción nacional en le mundo iberoamericano (siglos XVIII-XXI). Granada: Comares, p. 177-201
Serie / N.º
COMARES HISTORIA;
Resumen
[ES] Entre finales del siglo XIX y mediados del XX, América Latina experimentó intensos flujos migratorios, principalmente desde Europa, con la intención explícita de “blanquear” la población y estimular el desarrollo económico. Países como Argentina, Brasil, Uruguay, México y Colombia promovieron leyes migratorias que favorecían a europeos y limitaban la entrada de africanos, asiáticos, judíos u otros grupos considerados “indeseables”. La llegada masiva de inmigrantes, sin embargo, estuvo determinada más por factores económicos y oportunidades concretas que por la voluntad estatal, concentrándose en regiones con infraestructura y mercados de trabajo atractivos, como la pampa argentina, el sur de Brasil y Uruguay. Entre 1850 y 1930, aproximadamente 60 millones de europeos y 10 millones de asiáticos emigraron a América Latina, generando transformaciones demográficas y desafiando los discursos de homogeneidad racial en países como Argentina y Uruguay.
La migración también impactó la construcción nacional y cultural. La integración de inmigrantes se promovió a través de educación, deporte y cultura popular, como el fútbol en Argentina o el samba y el carnaval en Brasil. Paralelamente, surgieron reacciones xenófobas y nacionalistas ante la organización obrera de los inmigrantes, a quienes se responsabilizaba de difundir ideologías subversivas. Entre las décadas de 1920 y 1940, se consolidaron proyectos de nacionalismo autoritario, católico y anticomunista, con la participación activa de las Fuerzas Armadas y la Iglesia, mientras gobiernos populistas como los de Vargas en Brasil y Perón en Argentina buscaron integrar simbólicamente a las masas mediante políticas culturales y deportivas, aunque con limitaciones en derechos políticos.
Durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Civil española, la migración se convirtió en un factor de tensión y refugio. Brasil restringió el ingreso de refugiados, mientras México acogió exiliados republicanos españoles, incorporándolos a la vida cultural y educativa. En la posguerra y durante las décadas de 1950-1970, la región vivió retrocesos del populismo y la imposición de dictaduras militares que, a través del Plan Cóndor, generaron exilios masivos y redes transnacionales de denuncia y defensa de derechos humanos.
Desde finales del siglo XX, la globalización y los nuevos flujos migratorios modificaron las dinámicas identitarias, promoviendo circulaciones transnacionales, retornos y construcciones de ciudadanía múltiples. Movimientos sociales y étnicos internos, como los Sin Tierra en Brasil, la CONAIE en Ecuador, los mapuches en Chile o los zapatistas en México, buscaron reconocimiento, autonomía y participación en la nación. La consolidación de Estados plurinacionales y la visibilidad de identidades diversas reflejan un cambio profundo en la comprensión de nación e integración social en América Latina.
La historia de la construcción estatal latinoamericana muestra un patrón recurrente: tras la desintegración de los imperios coloniales, las élites posindependencia promovieron imaginarios racializados que subordinaban a indígenas y afrodescendientes. A lo largo de los siglos XIX y XX, los Estados alternaron entre proyectos de homogeneización étnica, integración social y tensiones de exclusión y represión. En el contexto contemporáneo, la globalización, los movimientos migratorios y la visibilización de identidades múltiples continúan configurando dinámicas complejas de ciudadanía, pertenencia y construcción nacional.
[EN] Between the late 19th century and the mid-20th century, Latin America experienced intense migratory flows, primarily from Europe, with the explicit intention of “whitening” the population and stimulating economic development. Countries such as Argentina, Brazil, Uruguay, Mexico, and Colombia promoted immigration laws that favored Europeans while restricting the entry of Africans, Asians, Jews, and other groups deemed “undesirable.” However, the massive arrival of immigrants was determined more by economic factors and concrete opportunities than by state policy, concentrating in regions with attractive infrastructure and labor markets, such as the Argentine pampas, southern Brazil, and Uruguay. Between 1850 and 1930, approximately 60 million Europeans and 10 million Asians emigrated to Latin America, generating demographic transformations and challenging the discourses of racial homogeneity in countries like Argentina and Uruguay.
Migration also impacted national and cultural construction. The integration of immigrants was promoted through education, sports, and popular culture, such as football in Argentina or samba and carnival in Brazil. At the same time, xenophobic and nationalist reactions emerged in response to immigrant labor organization, blaming them for spreading subversive ideologies. Between the 1920s and 1940s, authoritarian, Catholic, and anti-communist nationalist projects consolidated, with active participation from the Armed Forces and the Church, while populist governments such as Vargas in Brazil and Perón in Argentina sought to symbolically integrate the masses through cultural and sports policies, albeit with limitations on political rights.
During World War II and the Spanish Civil War, migration became both a source of tension and refuge. Brazil restricted the entry of refugees, while Mexico welcomed Spanish Republican exiles, incorporating them into cultural and educational life. In the postwar period and during the 1950s–1970s, the region experienced setbacks in populism and the imposition of military dictatorships, which, through Operation Condor, produced mass exiles and transnational networks for human rights advocacy and protection.
Since the late 20th century, globalization and new migratory flows have altered identity dynamics, promoting transnational circulation, returns, and multiple forms of citizenship. Internal social and ethnic movements, such as the Landless Workers’ Movement (MST) in Brazil, CONAIE in Ecuador, the Mapuche in Chile, and the Zapatistas in Mexico, sought recognition, autonomy, and participation in the nation. The consolidation of plurinational states and the visibility of diverse identities reflect a profound shift in the understanding of nationhood and social integration in Latin America.
The history of Latin American state-building shows a recurring pattern: after the disintegration of colonial empires, post-independence elites promoted racialized imaginaries that subordinated Indigenous peoples and Afro-descendants. Throughout the 19th and 20th centuries, states alternated between projects of ethnic homogenization, social integration, and tensions of exclusion and repression. In the contemporary context, globalization, migratory movements, and the visibility of multiple identities continue to shape complex dynamics of citizenship, belonging, and national construction.
URI
ISBN
978-84-1369-312-5
Aparece en las colecciones
Ficheros en el ítem
Nombre:
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Descripción:
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