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Título
María de Molina: la vida de una reina a través de sus vínculos con los monasterios y conventos castellanos (c. 1264-1321)
Autor(es)
Palabras clave
María de Molina
Reinas
Monasterios
Baja Edad Media
Castilla (España)
Clasificación UNESCO
5504.03 Historia Medieval
5506.90 Historia de la Iglesia
Fecha de publicación
2022
Editor
Dykinson
Resumen
[ES] A lo largo de su vida, María de Molina mantuvo relación, protegió, privilegió e hizo donaciones a diversos monasterios castellanos. Estudios como el de Moreta Velayos aluden al franciscanismo y dominicanismo de la pareja regia y otros de la más reciente actualidad, como el de Graña Cid, ponen el acento en su dominicanismo. No obstante, al margen de las devociones mendicantes de la reina, otras cuestiones la llevaron a vincularse a monasterios de las órdenes tradicionales. En primer lugar, mantuvo vínculos con varios monasterios cistercienses que eran fundación o llevaban décadas bajo el patronato de su linaje, los Téllez de Meneses, algunos de cuyos miembros estaban sepultados en ellos. En segundo término, protegió a otros monasterios de los abusos sufridos por los poderosos, les ayudó a combatir su pobreza y evitar la despoblación de sus lugares. Finalmente, dentro del grupo de monasterios tradicionales, la reina también tuvo relación con las Huelgas de Burgos y san Isidoro de León, si bien, en este último caso, lo que se observa en este momento es el fin de siglos de vinculación de estos cenobios a las reinas. Por otra parte, siguiendo el comportamiento de los diferentes poderes laicos de Castilla, la reina fundó y fue benefactora de monasterios ubicados en sus villas señoriales, principalmente Valladolid y Toro, casi todos ellos pertenecientes a las órdenes mendicantes, tanto masculinos como femeninos. No obstante, la motivación no fue la devoción, dado que entre estos monasterios se encontraba su fundación de monjas cistercienses de las Huelgas de Valladolid o el traslado de las monjas premonstratenses de Toro al interior de la villa. Es decir, como fue habitual en la Baja Edad Media, las actuaciones de María de Molina hacia los monasterios oscilaron entre la tradición y las devociones en boga en la Europa del momento. Por tanto, diversos aspectos y motivaciones llevaron a María de Molina a relacionarse con numerosos monasterios y conventos de diversas órdenes, sin negar sus simpatías hacia los mendicantes, particularmente dominicos, en virtud de las tendencias devocionales de los primeros estadios de la Baja Edad Media. Un fenómeno similar tuvo lugar varias décadas después, cuando nuevas órdenes como los jerónimos y cartujos llegaron a Castilla introduciéndose en los círculos devocionales de la dinastía Trastámara que, sin renunciar a sus ya tradicionales vínculos con los mendicantes, vio en ellas una nueva vía de asociación político-devocional de la nueva monarquía.
URI
ISBN
978-84-1122-318-8
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