Zur Kurzanzeige

dc.contributor.authorGiner Soria, María Concepciónes_ES
dc.date.accessioned2010-03-03T10:13:15Z
dc.date.available2010-03-03T10:13:15Z
dc.date.issued1986es_ES
dc.identifier.citationStudia Historica. Historia Antigua, 4 (1986)es_ES
dc.identifier.issn0214-3402es_ES
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/10366/73067
dc.description.abstractOr. XXXII de Elio Arístides es un discurso dedicado a honrar la memoria de un hombre ilustre desaparecido *. Si las dudas en torno a la existencia real del atleta Melancomas tuvieran fundamento 2, Alejandro de Cotieo, que vivió hasta mediado el siglo II d. C. 3 habría inspirado el primer epitafio conservado en honor de un individuo, ya que cronológicamente es anterior al epicedio por Eteoneo, compuesto, también por Elio Arístides, en 161. Pero no es el discurso funeral de Arístides dedicado a su antiguo maestro Alejandro de Cotieo lo que quisiéramos examinar ahora, en sí mismo, sino el soporte apistolar en que se apoya, encuadramiento que Arístides estimó adecuado influido, en parte, al menos, por el hecho de que proyectaba enviarlo desde Esmirna a Cotieo. Al conocer la noticia de la muerte de su maestro, al que parece haber estimado sinceramente, sintió el impulso de honrarlo con el elogio de sus cualidades profesionales y humanas. Pero con dificultad podría haberse desplazado Arístides oportunamente para asistir a las exequias de su maestro. Cotieo se halla a más de trescientos kilómetros de Esmisna y las noticias tardarían en llegar. Por eso, aunque las relaciones con los familiares de Alejandro eran antiguas y Arístides no carecía de renombre, sería obligado encomendar el elogio del difunto en las honras fúnebres a alguien más cercano. Por otra parte, el precario estado de la salud de Elio Arístides le hubiera impedido, muy posiblemente, desplazarse a tan gran distancia, en el caso de que hubieran solicitado de él la composición del discurso, con este sólo fin. Durante años Arístides no había pronunciado personalmente todos los discursos que escribía, los enviaba y eran leídos públicamente por alguien, en su nombre. Y los hacía llegar, más o menos privadamente, a importantes destinatarios, como confirma él mismo en el comienzo de or XIX: «En anteriores ocasiones, emperadores excelsos, os envié por escrito discursos y disertaciones expuestos en certámenes de elocuencia».es_ES
dc.format.mimetypeapplication/pdfes_ES
dc.language.isospaes_ES
dc.publisherEdiciones Universidad de Salamanca (España)es_ES
dc.rightsAttribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported
dc.rights.urihttps://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/
dc.subjectPedagogíaes_ES
dc.subjectEducationes_ES
dc.titleSobre una carta de condolencia al consejo y al pueblo de Cotieoes_ES
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/articlees_ES
dc.typeinfo:eu-repo/semantics/articlees_ES
dc.rights.accessRightsinfo:eu-repo/semantics/openAccesses_ES


Dateien zu dieser Ressource

Thumbnail

Das Dokument erscheint in:

Zur Kurzanzeige

Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported
Solange nicht anders angezeigt, wird die Lizenz wie folgt beschrieben: Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported