| dc.description.abstract | El hueso es un tejido vivo, vascularizado e inervado, que se encuentra en constante proceso de remodelación; existen dos tipos de hueso: el hueso cortical, que constituye el 80% de la superficie ósea total, y el trabecular, que forma el 20% restante.
La osteoporosis es una enfermedad caracterizada por una pérdida de masa ósea que afecta tanto al hueso cortical como al trabecular y está asociada a factores de riesgo como la edad, el sexo, el peso corporal o la genética entre otros. La fragilidad ósea que produce, y por consiguiente la tasa fracturas que lleva asociada, sitúan a la osteoporosis como una enfermedad con gran repercusión a nivel mundial y de gran relevancia entre la población femenina.
El tratamiento de esta enfermedad puede ser tanto de carácter farmacológico, basado en terapias que previenen la reabsorción ósea y agentes anabólicos que ayuden a su formación, como no farmacológico, basado en la práctica de actividad física, o combinado. Independientemente del tratamiento que reciba el paciente; el consumo de calcio y vitamina D en la dieta, así como llevar un estilo de vida saludable, es fundamental para prevenir la osteoporosis.
La práctica de ejercicio físico controlado y adaptado al individuo, especialmente el entrenamiento de alta intensidad o alto impacto y resistencia tiene un efecto osteogénico sobre el hueso y estimula el remodelado óseo mediante la actuación de fuerzas mecánicas; por ello, este tipo de actividad de alto impacto es la más recomendada y aparentemente la más beneficiosa como tratamiento no farmacológico para la osteoporosis. | es_ES |