
Compartir
Título
Los médicos de John Ford: un compendio de ciencia, deontología, heroísmo e idealismo humanista
Autor(es)
Palabras clave
Medicina
Cine
Medicine
Motion pictures
Humanismo
John Ford
Médico rural
Investigación científica
Ética
Deontología médica
Humanism
Country doctor
Scientific research
Medical ethics and Deontology
Clasificación UNESCO
6203.01 Cinematografía
32 Ciencias médicas
Fecha de publicación
2013
Editor
Ediciones Universidad de Salamanca
Citación
López Fernández, J.L. (2013) Los médicos de John Ford: un compendio de ciencia, deontología, heroísmo e idealismo humanista. Revista de Medicina y Cine, 9, n.4 (4)
Resumen
[ES] La ciencia biomédica ha estado presente en el cine desde sus orígenes. Con el advenimiento de la micro
y la macrocinematografía, el científico pudo recurrir a teleobjetivos, microscopios o endoscopios para
registrar en imágenes fenómenos tales como el funcionamiento de los órganos de un ser humano, así
como para acelerar o ralentizar procesos cuyo estudio habría resultado de otro modo demasiado complejo.
Desde entonces, la medicina ha ocupado las pantallas durante más de un siglo de cine exhibiendo
idiosincrasias de muy diversa índole: desde la adopción de una perspectiva meramente científica opuesta
a los designios de la fe (Dreyer o Tourneur) hasta aquellos “doctores del terror” que anhelaban, como
estipula la tercera ley de Clarke, descubrir los límites de lo posible aventurándose hacia lo imposible
(Frankenstein, Moreau, Mabuse o Caligari). En este artículo analizamos comparativamente las peculiaridades
de los médicos protagonistas en la obra de John Ford: El doctor Arrowsmith/ Doctor Arrowsmith
(1931), Doctor Bull (1933) y Prisionero del odio/ The prisoner of Shark Island (1936), entre las que destaca
su sentido de la ética deontológica y su marcado humanismo. Disertamos finalmente sobre otros
papeles circunstanciales o de menor enjundia que han aportado médicos al cine de Ford. [EN] Biomedical science has been present in cinema since its origins. With the beginning of micro and
macrocinematography, scientists could resort to the telephoto lens, the microscope, and the endoscope
to record various phenomena such as the biological functioning of the organs of a human being, as well
as accelerating or slowing a number of processes that otherwise would have turn out extremely complex
to analyze. Since then, medicine has populated the screens for over a century of cinema, exhibiting characters
with idiosyncrasies of very different nature: From the adoption of a purely scientific perspective
opposed to faith designs (Dreyer or Tourneur) to those ‘doctors of terror’ that aspired, as stated in
Clarke’s third law, to discover the limits of the possible by daring to explore the impossible (Frankenstein,
Moreau, Mabuse or Caligari). In this article, we comparatively analyze the peculiarities of those physicians
that have played a central role in John Ford’s work: Doctor Arrowsmith (1931), Doctor Bull (1933)
and The prisoner of Shark Island (1936), among which their sense of deontologic ethics as well as their
noticeable humanism are considered outstanding. We finally report on other minor roles that have also
provided Ford’s cinema with doctors.
URI
ISSN
1885-5210
Versión del editor
Aparece en las colecciones












